El siglo XXI es el siglo de la tecnología. De un tiempo a esta parte, la informática revolucionó la forma en que los usuarios se relacionaban con el mundo que los rodeaba. En primer lugar, la industria financiera vio el nacimiento de las Fintechs, empresas que usan software y otras tecnologías para automatizar y mejorar los servicios financieros. Es el caso, por ejemplo, de las famosas billeteras móviles y las aplicaciones de pago. Solo era cuestión de tiempo para que esta revolución llegase a las aseguradoras.
Fue así como hace más de una década, el mundo de los seguros comenzó un proceso de modernización. En ese entonces, nacieron las Insurtechs -acrónimo que surge de la conjunción de “Insurance” y “Technology”-, un grupo de empresas jóvenes y modernas cuya premisa principal era aplicar innovaciones tecnológicas a la industria aseguradora. Las novedades se relacionaron tanto en su forma de funcionamiento como en los productos y servicios que ofrecen a sus clientes. Esto es un fenómeno a nivel mundial: Estados Unidos, Reino Unido y Alemania llevan la delantera, mientras que América Latina también se está consolidando como un mercado fuerte.
Las Insurtechs apuntaron a un nicho en particular que no se veía representado por las compañías aseguradoras más tradicionales. Se trata de los nativos digitales, aquellas generaciones que nacieron con la tecnología en la mano y que piensan y viven sus necesidades de una manera diferente a lo conocido tradicionalmente. Los individuos de entre 25 y 40 años de edad encuentran tres grandes beneficios en estas nuevas compañías: la reducción en el tiempo de contratación, una mejor experiencia del usuario y una menor comisión. Esto se traduce en una gran cantidad de pólizas emitidas cuya suma asegurada suele estar por debajo de los 100 mil pesos.
Su diferencial respecto a las compañías tradicionales también puede observarse en tres cuestiones principales. Por un lado, su foco en la experiencia del cliente. Las insurtechs tratan de simplificar el proceso de adquisición de pólizas y la participación de los clientes tanto en el punto de venta como en todo lo vinculado a la postventa, lo cual implica un gran ahorro de tiempo y una mayor comodidad a la hora de hacer las gestiones. Por otra parte, su foco en la distribución: al utilizar herramientas digitales su alcance geográfico es mayor y su proceso de venta se vuelve más transparente y eficiente. Por último, su profundo análisis de datos, gracias al Internet de las cosas (IoT) y el Big Data, que les permite indagar los patrones de conducta de los usuarios para desarrollar campañas y productos a medida. Gracias a los dispositivos electrónicos, los individuos estamos constantemente dando información que estas compañías aprovechan para diseñar pólizas no tradicionales que permiten asegurar productos alternativos excluidos de la industria aseguradora tradicional.
Pero la inteligencia artificial y el Big Data no solo trae beneficios para los usuarios que tienen nuevas pólizas. Las compañías también tendrán su provecho a futuro. Las estadísticas ya indican que para el 2023 el uso de estas nuevas técnicas generará un ahorro anual de costos equivalente a 1200 millones de dólares.
Pasemos ahora a otro punto importante: ¿Cuál es la situación en nuestro país? Actualmente, hay más de 300 empresas dentro del universo fintech -entre las que se destaca Mercado Libre, el unicornio argentino que busca consolidarse como la fintech más grande de la región-. Este sector ya venía en crecimiento, pero la pandemia le dio el empuje que le faltaba para alcanzar una velocidad de expansión única. Tal es así que el 20% de las compañías que operan hoy nacieron en el último año y medio. Es en este marco que las insurtechs también se encuentran dando pasos firmes. Incluso, Argentina se posiciona como uno de los mercados más influyentes, al ser el tercer país latinoamericano con más compañías de este tipo, detrás de Brasil y México. En cuanto a los productos más comercializados, se destacan los seguros automotores, convirtiéndose en uno de los más desarrollados en el mercado, mientras que, por el contrario, menos del 10% de estas aseguradoras se enfoca en seguros de vida.
En el mercado argentino, las insurtechs marcaron la diferencia con la comercialización de dos productos destinados a usuarios de bajos ingresos que generalmente están excluidos del sistema tradicional. Por un lado, el microseguro se constituyó como un gran mecanismo para que los trabajadores de los sectores más desfavorecidos -quienes muchas veces forman parte de la economía informal- puedan estar protegidos frente a diferentes riesgos. Lo mismo sucedió con los seguros de pago por uso, que se consolidaron como un gran aliado de los usuarios -por ejemplo, los aplicados al rubro automotor que fueron consecuentes con la disminución del uso de los vehículos particulares por la pandemia-.
Entonces, de lo anteriormente dicho puede desprenderse la idea de que otro de los nichos que las insurtechs tratan de acaparar son aquellos estratos de la población que suelen estar excluidos del sistema formal de protección social. Veamos algunas estadísticas que pueden ilustrar mejor este panorama. En Argentina, solo el 50% de la población está bancarizada y el índice de bancarización respecto al PBI no supera el 15%, estando muy por debajo de otras economías regionales como Chile y Brasil. Por otra parte, el índice de penetración del mercado asegurador equivale a menos del 5% del PBI. De esta forma, una gran cantidad de población queda por fuera del mercado asegurador tradicional y las insurtechs parecen venir a revertir un poco esta situación.
Por otra parte, todo indica que estas compañías llegaron para quedarse. Estimamos que para el 2025, más del 80% de la población latinoamericana va a contar con al menos un dispositivo móvil que le provea un alto grado de conectividad. De esta manera, de aquí en adelante se seguirán generando nuevos potenciales clientes que aún no están inmersos en este mercado.
Lo cierto es que el nacimiento y la consolidación de las insurtechs también supone un desafío para las compañías tradicionales del sector. Es que ellas entienden que las herramientas tecnológicas llegaron para quedarse y que, por eso, es necesario un proceso de modernización que ya se vio impulsado en parte por la pandemia. Hace un tiempo empezaron un camino de reinvención que se concentra en aumentar su alcance y un mejor servicio para los usuarios. Es la era de las aplicaciones móviles para la contratación de servicios, la atención al cliente y el procesamiento y gestión de siniestros. El sector es tan consciente de esta necesidad que en el 2020 la inversión en tecnología alcanzó los 7 mil millones de dólares a nivel mundial, superando ampliamente las inversiones de años anteriores. Esto se vio acompañado con un mayor nivel de emisión en algunos ramos como Vida gracias a un crecimiento de la conciencia aseguradora.
Las cartas ya están echadas sobre la mesa. La tecnología golpeó la puerta y trajo una oferta única para el mercado asegurador.Todos los actores del sector debemosrecibirla con los brazos abiertos si su ingreso significa un mejor servicio para nuestros principales aliados: los clientes. El futuro nos espera con nuevos desafíos y le haremos frente con los mejores recursos y la pasión de siempre.
Publicada en Revista Estrategas